Cuando no se tienen claras las prioridades, todo acaba mal

Se ha celebrado la Cop26, la conferencia de las naciones unidas sobre el cambio climático, evento que pretende trazar las políticas y procesos necesarios para revertir el cambio climático que padecemos. Desgraciadamente no debemos esperar grandes gestos, ni estrategias, ni los cambios necesarios para esta misión…

Tenemos los días contados. El cambio climático está acabando con nuestra especie y probablemente acabará con este mundo tal y lo conocemos. Será cuestión de tiempo, ya que nada serio se está haciendo para que esto no se produzca. Seguimos insistiendo en destruir la “casa” que se nos prestó y actuamos como si fuera exclusivamente nuestra, pero tengan por seguro que echaremos abajo esta casa, sin opción de poder levantarla de nuevo.

Estas conferencias sobre el medio ambiente solo sirven para que más de 400 aviones privados vuelen hasta donde se celebra, para que lobbies de determinadas empresas, políticos y organizaciones, hagan su trabajo en pos de determinados objetivos (la mayoría de las veces estos se alejan mucho de la misión de la conferencia), en definitiva, nadie parece concederle importancia a lo que en realidad debería centrar sus esfuerzos, que no es ni más ni menos que asegurar nuestro futuro, el futuro de nuestra especie y de eso que llamamos tierra que es nuestro hogar.

Conferencia con grandes dosis de postureo donde se habla mucho, se discute mucho, pero se acuerda poco y lo que se acuerda, sin ningún compromiso, ni vinculación, ni obligación de tener que aplicar lo que se decida por parte de los países participantes. En fin, unas vacaciones pagadas para políticos, empresarios y agentes de cambio climático, eso sí con grandes dosis de un infumable “marketing social” que solo hace ensuciar la imagen de esta disciplina tan humanista.

Todo esto seguirá así mientras no existan políticos valientes, empresas comprometidas y agentes y expertos que decidan trazar el plan de recuperación y la reforma de nuestra casa. Y es que esto supone producir importantes cambios en la sociedad, se necesita una nueva forma de consumir, se necesita una nueva forma de producir, se necesita nuevas fórmulas de comercialización, se necesita una legislación que dé apoyo a todo esto, se necesita un compromiso real de todos los lideres mundiales para un cambio profundo, que va más allá de lo económico, se necesita cambiar la forma de ver el mundo por parte de la sociedad y esto es demasiado trabajo y responsabilidad para todos los que acuden a la Cop por muy diferentes motivos e intereses, por lo que dejar pasar el tiempo, fingir la aprobación de ciertas medidas y lo más importante, que el “marrón” de aplicar todos estos cambios necesarios par sobrevivir se lo coma otro más adelante, es simplemente la estrategia a seguir por estos comentados participantes.

Las conferencias sobre cambio climáticos siempre me han parecido que partían de perspectivas erróneas, como que les pasaría a las empresas tras obligarlas a funcionar de otra manera y con otra perspectiva, a los ciudadanos obligados a consumir de otra forma y otros elementos, a la sociedad si se acometieran verdaderos cambios para revertir ese cambio climático, es decir se centran en nosotros como especie, pero la perspectiva creo debería ser otra y es qué debemos platearnos de forma seria que mundo (tenemos) vamos a ir teniendo con el paso del tiempo si no cambiamos todo esto, es decir centrarnos en “la casa”, pues de no orientarnos solo a esto, la especie es un efecto secundario y menos importante por ser un actor secundario en esta peli de suspense, sin mundo no hay especie, pero puede haber mundo sin especie, sin casa no hay huésped. En fin, seguimos actuando con ese continuo “ombliguismo” que irradiamos los humanos, por el cual nos creemos dioses omnipotentes para el resto del mundo y especies, cuando no somos más que un invitado a quién delegaron la responsabilidad de cuidar de la finca y que no lo estamos haciendo correctamente. Es la reflexión que siempre os hago y es que al mercado hay que cuidarlo simplemente por que entre otras cosa se incluyen los clientes y sin clientes no hay nada. No cuidar el entorno simplemente supone sacrificar nuestra esencia y existencia, por lo que simplemente estamos tirando piedras y muy gruesas a nuestro propio tejado que ya por otra parte está muy deteriorado y amenaza derrumbe. Eso sí, seguimos haciendo reuniones de vecinos para ver como solucionamos esto, pero sin grandes logros.

Las Cops no están consiguiendo resultados efectivos para la sostenibilidad de nuestro mundo. Estoy casi convencido, que como casi siempre, las cosas cambiaran de abajo a arriba, es decir cuando las empresas se comprometan con ser parte del mundo no un enemigo de este, cuando se premien a las que aporten valor y se castiguen a las que agreden al medio ambiente, cuando los consumidores adoptemos e impongamos fórmulas de consumo más saludables, viables, sostenibles y demandemos que esto sea así por parte de nuestros proveedores de consumo, cuando decidamos tener políticos que se comprometan de forma práctica y real con el futuro del mundo, solo así se pondrán los cimientos para el cambio profundo y necesario que se requiere, mientras tanto el reloj y daño a la casa continua de forma progresiva, por lo que me duele mantener que tenemos los días contados.

@rafacera

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