Dejar hacer tiene sus riesgos

Existen multitud de tipos diferentes de liderazgo y muy distintas formas de dirigir proyectos, personas. De hecho, existen tantas formas adecuadas de dirigir como aquellas que se ajusten y aporten soluciones a la misión, así como las que sean capaces de obtener lo mejor de las personas implicadas. Realizar una clasificación de esto es frecuente pero la verdad, me parece muy atrevido e incluso poco útil, poco más allá de cierto interés académico. Hoy me centraré en ese estilo que llamamos laissez faire, muy reconocible en la política española en los últimos tiempos y que ha tenido consecuencias…

Son muchos y muy diferentes tipos de liderazgos que se pueden ejercer. De hecho, si te das una vuelta por los ámbitos académicos o de la consultoría, en cada autor, profesional o profesor te mostrará una taxonomía diferente, según los criterios que se elijan para clasificar los diferentes tipos de liderazgos y de estilos directivos que existen, según ellos/as.

Tomando como referencia la clasificación más conocida y más compartida, en la que se diferencia entre liderazgos, autoritarios, paternalistas, democrático, burocrático y laissez faire, comentaremos este último. ¿Por qué? Pues porque ha estado muy presente en la forma de encarar los problemas del exlíder del gobierno, Sr. Rajoy.

Este estilo de liderazgo no es ni mejor, ni peor que otro de los comentados en esta clasificación. Por ende, no se puede afear a nadie la utilización de este estilo directivo, pues en ocasiones es el más adecuado. Sin embargo, lo que, si podemos comentar y es algo muy aceptado por profesionales del management, es que el estilo de dirección no se puede mantener en cualquier situación, no se puede establecer como estilo único del líder. Al menos yo estoy convencido de esta premisa, el estilo directivo estable, fijo e inalterable ante circunstancias diferentes no es eficiente.

Quizá haya sido un poco esto lo que explique que ha pasado con respecto al éxito de la moción de censura, que como sabéis ha tenido como resultado un nuevo gobierno para España, quizá haya sido esto lo que ha permitido que Rajoy no haya salido victorioso también, de esta situación.

Mariano Rajoy ha sido un líder que siempre se ha caracterizado por dejar hacer (laissez faire), dejar que las cosas fluyan sin mucha intervención, y en muchas ocasiones le funcionó y muy bien, así de esta manera se coronó como líder del PP en España, ganó una nueva reelección cuando todo parecía perdido en su partido, de esta forma ha ido apartando otros líderes de su partido que le podían hacer sombra, así ha ido dejando que cayeran solos los políticos de su partido señalados, así ha manejado la relación entre las diferentes corrientes contrapuestas que existen en su partido, y aunque claramente encontradas, nada amistosas, ha conseguido que no se abriese una guerra incontrolable (ahora será otra historia muy diferente), pero es más, con esta aparente inactividad o apatía, con esta manera de acometer los problemas, superó otra moción de censura que le presentaron hace no demasiado tiempo. La estrategia, la forma de dirigir siempre ha sido muy parecida, el Sr. Rajoy mantiene que no se debe intervenir mucho, para que las situaciones y las personas por si sola, con ciertos matices, se reconduzcan hacia sus intereses. Deja hacer para que todo encaje, dejar hacer a otros para que reconduzcan la situación.

Manteniendo la premisa de que nada es siempre eficaz, menos un estilo directivo, el laissez faire no siempre le podría funcionar de la misma forma, con el mismo nivel de eficacia, como cualquier otra forma de dirigir también tiene sus riesgos de fracaso y ese momento ha llegado con el triunfo de la moción de censura. Da la impresión de que Rajoy pensaba que dada la diversidad patente entre todos los partidos del congreso, que dada las diferentes formas de entender la política, las diferentes pretensiones e ideologías para acometer los problemas de España que se representan en el parlamento español, sería una buena idea no hacer nada destacable, es decir, dejar hacer, para que esa diversidad y grandes diferencias ideológicas, se impusieran a la posibilidad de que los adversarios políticos, siendo mayoría, se unieran en pos de un fin común. Lo hicieron. La estrategia salió mal para el Sr. Rajoy.

Salió mal, y salió mal porque las circunstancias eran diferentes, las personas implicadas pensaban de forma diferentes, habían aprendido de hechos anteriores, porque el escenario era otro, un escenario nada parecido al que se había producido antes, y aunque parecía lo mismo, ya no era igual que en el pasado. El laissez faire no funciono, y es que este probablemente sea el estilo directivo más arriesgado para el líder, pues el control se delega en otras personas o situaciones, en otros hechos. Esta forma de liderar cuando se tiene controlada la situación, cuando las personas en las que se delegan las funciones son o están muy preparadas para aportar soluciones, suele funcionar bastante bien, tiene el riesgo que para la imagen del líder, este estilo supone poca visibilidad (se le concede poco merito) pues no se ve en la brega de “la batalla” al igual que tampoco le señala de forma importante al no estar en primera línea de fuego, queda más protegido. Luego tras el éxito es cuestión de apuntar que el líder fue quien movió los hilos, en caso de fracaso, el líder pasa más desapercibido por lo que comentamos de no hacerse ver.

Todo estilo de dirección funciona, hasta que deja de hacerlo, pues no es garante de eficacia y eficiencia en todas a las situaciones.

El laissez faire no iba a ser una excepción y lo que se desprende de esta premisa es que la gran clave para el éxito de un líder está en “leer” con claridad el escenario en el que se desenvuelve, la situación en la que se incluye, para así elegir la mejor forma de dirigir, de liderar. Esta vez el laissez faire no condujo al éxito a Rajoy, pues también tiene sus riesgos actuar de forma muy parecida casi siempre, por mucho que funcionara en un pasado. Y es que lo único estable es el cambio, no adaptarse a él con propuesta y soluciones diferentes, tarde o tempano pasa factura.

@rafacera
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