¡El directivo está demasiado tiempo con la cabeza agachada!

El directivo o responsable de empresa, siempre está sumido en las tareas diarias y los problemas que se dan en la organización en el día a día. Podríamos decir que esta continuamente con “la cabeza bajada” para solucionar las demandas que la empresa le exige. Estar continuamente con “la cabeza bajada” impedirá que se den buenos resultados para la organización en relación con su competitividad, no es una postura frecuente del directivo eficiente…

Es habitual en las grandes empresas, sobre todo, entre las muy competitivas, que cuanto más alto en su escalafón jerárquico acudamos, más profesionales con misión de futuro para la empresa, nos encontraremos. Y es que las organizaciones funcionan para crear el futuro, su propio futuro, esa es la verdadera misión de cualquier empresa que pretenda ser competitiva y ganar a sus competidores en el mercado. 

Esto que parece tenerlo muy claro las grandes corporaciones, sin embargo, es una de las grandes lagunas directivas que presentan las pymes, donde abunda lo que consideramos el/la directivo/a “bombero”. Hablamos del típico profesional que tiene como misión que todo siga funcionado y que los problemas del presente que se vaya encontrando, los vaya solucionando sobre la marcha, para ningunear los problemas que a medio y largo plazo tendrá la empresa, a veces por desconocimiento, otrora por falta de tiempo.

Siempre he mantenido, porque realmente creo en ello, que entre directivos, por muy distintas  que sean sus empresas en cuanto a dimensión, sector, facturación o cualquier otra característica, en esencia no debe haber diferencias en cuanto a funciones, tareas, misión y obligaciones/responsabilidades. No radica ahí la diferencia entre el/la señor/a CEO de Amazon y el autónomo/a, pequeño empresario/a de cualquier negocio. En esencia, no.

Es innegable que la capacidad de tener más o menos recursos marca mucho el trabajo de los directivos/as, pero en esencia, insisto, sus responsabilidades, obligaciones y la misión que poseen son parecidas, incluso defendería hasta la extenuación que son las mismas.

Es obvio que el CEO de Amazon puede desvincularse del día a día de su organización con mucha más facilidad que el empresario de la tienda de ultramarinos con 2 empleados, eso parece obvio, sin embargo, eso no es óbice ni para que el Ceo de Amazon descuide completamente el día a día de su organización, que agache la cabeza para revisar ese día a día de su empresa y no perder el contacto con la realidad del presente, pero tampoco para que el dueño de la tienda solo se preocupe exclusivamente del presente, del hoy en su negocio, pues de ser así, quizá no haya un mañana o  ese mañana quizá no sea el deseado.

En muchas de las pymes con las que trabajo de manera habitual, hecho mucho de menos que sus dirigentes levanten sus cabezas para intentar visualizar el futuro que desean y que no se resignen simplemente a padecerlo. En la pyme existe mucho “síndrome de supervivencia”, y solo eso supervivencia, siendo sus horizontes más frecuentes “vamos a ver como acabamos el mes, el trimestre y los más avezados, el año”, ese el límite del largo plazo que más trabajan. El aquí y ahora les condicionan en muchas ocasiones sus capacidades competitivas por ser incapaces de crear un itinerario (y la planificación estratégica que eso supone) a medio-largo plazo que les hará ganar competitividad en el futuro pero que desde ya les hace más fuertes.

Estimados directivos/as de una gran mayoría de pymes que creen que para su organización solo existe el día a día, levanten sus cabezas para visualizar el futuro de sus empresas, pues:

          Si no levantan la cabeza, es muy probable que no sepan a donde van y tropezaran con mucha más facilidad

          Si no levantan la cabeza, es probable que no vean los obstáculos u oportunidades que tienen en el horizonte

          Si no levantan la cabeza, van a tener una visión muy distorsionada de su empresa, pero sobre todo de su entorno

          Si no levantan la cabeza, solo se dejará guiar por el día a día de la empresa, cuestión que le dará más problemas que soluciones reales

          Si no levantan la cabeza, casi seguro que se meterán en círculos irresolubles para dar respuestas

          Si no levantan la cabeza, no tendrán la capacidad de ilusionarse con donde quiere llevar a su empresa, y ya le digo que sin ilusión es difícil dirigir, al menos de forma adecuada

          Si no levanta la cabeza, no vera el horizonte de su empresa, sin horizonte su dirección será vagar sin rumbo a golpe de decisiones en muchas veces inconexas, con lo que eso significa. Sin horizonte es difícil hacer equipo para lograr alcanzarlo

          Si no levanta la cabeza, seguro que llegará el momento que le “dolerá” por lo que debe alternar tiempos de cabeza baja, cabeza alta, para tener menos “dolores de cabeza”

Me gustaría animarle a Usted señor/a directivo/a que mantiene la cabeza baja en su función diaria con respecto a la empresa pues su función es gestionar el presente de la empresa y no tiene ni tiempo ni ganas de mirar al futuro que siempre es incierto y que por lo tanto para que nos vamos a preocupar ahora, que cada cierto tiempo levante la cabeza, esto le proporcionará una nueva guía hacia dónde dirigir la empresa y como hacerlo posible, que le permitirá tener otra perspectiva, y le ayudará a tomar decisiones sin lugar a duda de gran valor para un mejor futuro para su organización, pero que paradójicamente también dilucidará muchos entuerto en su presente.

@rafacera

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