En la competitividad de la empresa cuenta y mucho, su estado de ánimo

Las empresas son entes que albergan a personas para diferentes motivos, son estas, junto con los valores corporativos y los comportamientos organizacionales los que determinan el estado de ánimo de una empresa. Que importante es para una organización y su competitividad, su estado de ánimo y ser capaz de potenciarlo.

Dice un conocido comentarista deportivo que los equipos en su rendimiento son estados de ánimos. Absolutamente de acuerdo, tanto que esta misma afirmación es trasladable a cualquier empresa u organización, sea del tipo que fuere. Esto no es extraño pues un equipo de futbol es una organización con objetivos y componentes/recursos, al igual que una empresa. Ya compartía con vosotros hace un tiempo, el hecho de que las empresas poseían distintos niveles de inteligencia emocional como organismos, así como cada cual trataba esta inteligencia de una forma u otra, así como que al igual que en los seres humanos, esta hay que potenciarla, detectarla, controlarla y gestionarla. Sin embargo, sigo estando muy de acuerdo con esa frase de Valdano que afirma que el futbol que desempeña un equipo de futbol tiene mucho que ver con el estado de ánimo de dicho colectivo, en las empresas sucede algo muy parecido, su rendimiento, su capacidad de competitividad viene definida en gran parte por “el estado de ánimo” en el que se encuentre esa compañía.

Ese estado de ánimo viene determinado por ciertos parámetros que son los que lo define, estos no son otros que:

  • La aceptación de los valores empresariales por parte de los clientes. Si los valores corporativos no son aceptados, consensuados, admitidos y mantenidos, por clientes, trabajadores, comunidad y accionistas, difícilmente se creará un estado de animo positivo en la empresa de forma estable y continuada en el tiempo
  • Los comportamientos empresariales, es decir, las acciones que desarrollen la empresa tendrán una incidencia en su entorno tanto interno como externo, que provocará un estado de animo de un signo u otro, la proliferación de ERTES, los despidos masivos, una falta de respeto con la comunidad, campañas poco sociales, una RSE inexistente, todo esto son componentes que hacen que se genere un ánimo depresivo, decaído, negativo en la empresa.
  • La estructura de poder, liderazgo, jerárquica, autoridad y directiva, determinan el estado de ánimo, según como se configure de una forma u otra todas estas variables, así como que su aplicación vaya destinado a generar emociones positivas en la empresa o que esto no importe, incidirá en dicho estado de ánimo. En este apartado podemos incluir todos los aspectos relacionados con la dirección, quién la regenta, que hace, como lo hace, como cuida de los valores corporativos, como gestiona el talento, cuanto importa, este, como se organizan los recursos, quien tiene autoridad y para qué, cuales son las políticas de empresa que imperan, se respetan, feedback entre colectivos, escucha activa de la organización, si se dirige desde el HAPPINESS MANAGEMENT, etc… todo esto provoca un estado de ánimo de un signo u otro en la empresa
  • El tipo de perfil de personas que incluimos en la empresa. Las personas somos cada cual de múltiples matices y muy diferentes en cuanto a personalidades, en la forma de pensar, en la manera de tener y gestionar emociones, en cuanto a los valores que defendemos, etc., si la empresa no es capaz de aunar intereses, sinergias, de crear complicidades entre ellas para lograr resultados, puede provocar un estado de animo por efecto domino negativo que afecte de manera negativa en todo, no solo en los resultados y en su competitividad. El entorno que ofrece la empresa es importante al igual que la persona que decidamos incluir en ese entorno. Si se seleccionan personas que no son capaces de generar un buen clima laboral, que no son capaces de poner sus diferencias al servicio del cumplimento de objetivos de la empresa, el estado de ánimo que esto provocaría no puede aspirar a ser bueno. Es determinante que la dirección sea capaz de aunar las divergencias personales de la plantilla en virtud de unos objetivos, y para que la empresa sea competitiva. Esto implica que pongamos las diferencias personales al servicio del fin común de forma coordinada y regidas por los valores corporativos y políticas, así como generar los comportamientos que potencien todo esto para alcanzar el éxito.

Son muchos los síntomas en una empresa para determinar que no tiene un estado de ánimo adecuado, malos resultados económicos, alta rotación de puestos de trabajo, mal clima laboral (muchas personas piensan que este es el único medidor del estado de ánimo, nada más alejado de la realidad , es una kpi importante pero no definitiva ni mucho menos única para conocer ese estado de ánimo), apatía corporativa, organización perenne, bajo nivel de cambios en la empresa, dejadez en la plantilla,  fuga de talentos continua, políticas retributivas que infravaloran, malas condiciones labores, muchos pueden ser los síntomas que nos anuncien peligro en el estado de ánimo, lo importante en la empresa es tras visualizar esos efectos, conocer con exactitud cuál es la enfermedad que provoca esos síntomas y atajarla (la enfermedad, no los síntomas), para que no se vuelvan a producir.

El estado de ánimo de una empresa la puede llevar al éxito o al fracaso, puede crear un efecto dinamizador de logros o a provocar una onda expansiva de horror y desastre, si las empresas se sienten animadas pueden ser imparables y lo tienen todo más fácil, esto no será una cuestión solo los recursos que poseen, sino de la “inyección de adrenalina” que aporta ese estado de ánimo. Las empresas en su rendimiento también dependen de su estado de ánimo y por tanto, es determinante para su competitividad

 

@rafacera

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