Han de jugar con reglas diferentes para que potencien la competitividad

Los que considero sectores estratégicos no pueden estar a merced de especulaciones que determinen su calidad de servicios o sus precios. Son imprescindibles para la competitividad del país …

Entiendo como sectores estratégicos aquellos que son infraestructura transversal para el bienestar de la economía, la sociedad y el ciudadano, así como los que poseen la capacidad de potenciar la competitividad de un país ayudando a otros sectores y actividades. Sectores como el energéticos, la seguridad, la formación, la sanidad no pueden o no deben jugar con las mismas reglas que el resto de los sectores. Ojo, no estoy pidiendo que han de ser nacionalizados o que han de ser de carácter público en su totalidad, esta dicotomía entre gestión pública y privada ya la traté hace algún tiempo, no es eso lo que defiendo, aunque sí, que esos sectores no pueden estar al antojo del supuesto “libre mercado” con todo lo que eso supone en muchos aspectos.

Estamos viendo como la luz la estamos pagando más cara que en ningún momento, que hemos pasado una pandemia donde se ha advertido importantes carencias para atender las necesidades sanitarias, donde la formación no llega con el mismo nivel de calidad a todas las esfera sociales y ubicaciones de nuestro país, que la banca impone su reglas sin mas criterios en muchas ocasiones que su lucro a costa en ocasiones de los propios derechos de sus clientes, que abran y cierran el grifo de la financiación a su criterio…, que la seguridad deja mucho que desear en ciertos ámbitos … En fin, son casos en los que se refleja que esos sectores si se les da pie a la especulación, al manejo oligopólico, a no tener más criterio de actuación que satisfacer el interés de los accionistas de sus empresas, pueden causar problemas importantes para la competitividad del país, redundando en la salud de toda la sociedad así como en la calidad y bienestar social del ciudadano.

Cada día vivimos más en un funcionamiento de economía virtual con gran trascendencia en la real, me refiero a que se “juega” a comprar y vender, con la especulación como medio para el único objetivo que merece la pena, las plusvalías. Este juego en ocasiones no toma en consideración en demasiadas ocasiones, que suponen esas compras-ventas o cierta financiación de una determinada empresa y como trascenderá a su futuro y forma de competir, es lo que ya compartí con vosotros como la gamificación de la economía. Observamos como la bolsa, las plataformas de negocios, las criptomonedas, son videos juegos dónde el éxito esta en ganar dinero sin más, a veces con incidencias significativa en los empleos, en la calidad de las condiciones de trabajo, en la calidad de servicio o producto para clientes, en los precios para productores, en la eliminación de stackeholders, etc. Y es que creo, que la economía en si misma solo tiene sentido por la necesidad social que satisface, por el bienestar social que puede financiar, la economía por la economía es un juego que, si se plantea solo desde la perspectiva como una cuestión de ganar dinero, solo ganar dinero, pierde su sentido. Es mi opinión, las empresas son el ente mas importantes que posee la economía para lograr sus pretensiones, estas son “estados independientes” que determinan como quiere que vivan las personas que en ese estado conviven, según sus políticas y estrategias. Por eso hay que cuidarlas, potenciarlas y controlar que no creen ámbitos, entornos, microsociedades inapropiadas.

Yo, que soy mucho y muy partidario de lo público en determinadas áreas ya que creo honestamente que es el encargado de satisfacer las necesidades de todos así como el generador de bienestar social, creo que desde lo público es la mejor manera de garantizar las mismas oportunidades, o al menos parecidas, para toda la ciudadanía, es por eso que pienso que estos sectores estratégicos, aun siendo de carácter privado en muchas ocasiones, lo público debe tener un peso no sé si regulatorio, controlador o simplemente participando en minoría en su accionariado, para que efectivamente esa hipotética igualdad de condiciones y oportunidades se den en nuestra sociedad a través del comportamiento de estas empresas. Y es que si estos sectores de vital importancia para un país se dejan llevar por la especulación como estrategia o como forma de ganar dinero, por el oligofuncionamiento con la tiranía que supone para el mercado, por no ajustar sus modelos de negocio a las nuevas condiciones y nuevos clientes, si se anclan en un pasado que ya no existe y que hoy no tiene ningún sentido pues el mercado es otro, la ciudadanía es otra por lo que la empresa y su modelo de negocio han de ser otros, es probable que la competitividad de nuestro país sea cada vez menor, pues pagaremos una energía más cara, tendremos peores servicios por la estructura de costes que soportan muchas veces por inadecuación organizativa, funcional o en cuanto a eficiencia, tendremos más dificultades para acceder a un elemento como el agua, en definitiva, como se deje generalizar esta situación en estos sectores estratégicos, la consecuencia lógica es que solo podrán acceder a la actividad de esos sectores quienes se lo puedan permitir, y en ese momento serán cada vez menos y crearán un mayor gap socioeconómico entre ciudadanos, que ya os digo yo que no interesa a nadie, o al menos no a la mayoría.

Un país competitivo tiene que ayudar a que su actividad lo sea, eso es inviable cuando un hotel que antes pagaba 40K euros al mes de electricidad, ahora por lo mismo tiene que pagar más de 120K, cuando la calidad de sanidad es menor por falta de medios, cuando la seguridad se la tiene que costear el ciudadano en muchos aspectos, cuando el sector bancario solo optan por los “clientes buenos” sin dar oportunidad al emprendimiento de base o simplemente cuando castigan la gestión de los fondos que manejamos con comisiones imposibles nada ajustadas al servicio que prestan, cuando todo esto sucede es difícil decir que tod@s tenemos las mismas oportunidades, y ante esta situación lo que suele ocurrir es que seguimos compitiendo por costes (cuando hay países que esto lo hacen tres mil veces mejor que nosotros) con lo que creamos o mantenemos ese círculo vicioso del que somos incapaces de salir que no es otro que basarla la competitividad en la reducción de costes, para ofrecer precios atractivos y ser más accesibles a más mercados, por lo que necesitamos de menores salarios y peores condiciones laborales, materia prima de más baja calidad y proveedores que vayan igualmente a precio, con este sistema no obtendremos mas que un país sin esperanza y con “bajas defensas” que ante cualquier incidencia “petamos”.

En España tenemos talento, otros recursos y posibilidades para competir por innovación, por desarrollo de patentes, por nuevas tecnologías, por valor … pero todo eso será imposible si los sectores estratégicos no ayudan a que eso se pueda dar, pues su guerra siga siendo solo conquistar al accionista. Están para otras cosas muy importantes, además de esta.

 

@rafacera

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