La competencia entre trabajadores no suele ser una estrategia rentable

Cada empresa es un mundo y alguna de ellas hasta más de uno. Es por ello por lo que cada organización tiene su forma de entender como se ha de dirigir la plantilla y la forma en la que movilizará (motivará) a sus gente para conseguir mejores ratios de productividad y mejores resultados. Poner a competir entre sí a sus trabajadores es una de ellas, lo que me planteo en este contenido es cuanto de adecuada es esta estrategia.

A ver quién es el comercial que más vende, el operario que más unidades produce, el directivo que mejores resultados obtiene, todo ello son muestras de que la empresa está poniendo a competir a sus trabajadores entre sí, más cuando además se retribuye la victoria en la competición con bonos, pluses u otras prebendas.

Insisto en que cada empresa decide el camino para que sus trabajadores consigan el mayor resultado con el menor costo. La competencia entre empleados puede ser (es) una formula muy utilizada. Preguntar, como hago en el título del post, si es conveniente o no, ya es otra historia en la que cada cual tendrá su propia opinión, yo solo pretendo compartir contigo desde mi experiencia, que me parece eso de crear ambientes de competición, que no competitivos.

En las empresas en las que he tenido la oportunidad de una manera u otra de compartir trabajo y que tenían este sistema de “motivar” a sus trabajadores, siempre he percibido aspectos comunes que se daban o estaban presente en todas ellas, aunque no fuesen del mismo sector, ni de la misma dimensión, incluso ni del mismo país. Estos aspectos a los que me refiero y  que eran frecuentes en estas empresas son:

  • Climas laborales que dejaban mucho que desear
  • Fomento del individualismo con lo que cual cuando se planteaban dentro de la empresa proyectos grupales, rara vez se alcanzaban los objetivos
  • Relaciones sociales basadas en el interés personal y donde no era frecuente la empatía, la colaboración, ni compartir objetivos entre empleados.
  • Ambientes laborales fríos, distantes y desconfiados entre personas
  • Máxima jerarquización pero no ya organizativa, sino personal. Se establecían clases, capas de profesionales según sus resultados
  • Buen escenario para talentos individualistas, que sin embargo, no aportaban todo lo que podrían a la compañía
  • Alto índice de burnout, stress, depresión, mala calidad psicológica de la plantilla
  • Difícil hacer que los trabajadores sigan políticas, roles, normas, protocolos, procesos impuestos por la empresa
  • Dirección muy dirigida a objetivos pero donde aparece todo lo malo de esta forma de dirigir que no tiene por que mostrar nada nocivo cuando se hace desde el grupo como entidad.
  • La competencia entre empleados acababa consiguiendo todo lo contrario que pretendía, es decir desmotivar a la plantilla, los resultados eran más pobres transcurridos un tiempo, etc.

En definitiva por mi experiencia puedo mantener que no es buena idea instaurar sistemas de competición entre trabajadores, pues los resultados terminan siendo precisamente los contrarios a los que se pretenden. En las empresas que he visualizado esta línea estratégica en recursos humanos, se veían ciertas carencias en cultura empresarial, poca adaptación de la dirección a una nueva etapa en la gestión de los recursos humanos, donde las personas tienen otros valores, otra forma de vida, de comunicarse, de trabajar etc. El management que se aplicaba en estas organizaciones no daban las respuestas adecuadas para conseguir plantillas eficientes, productivas, competitivas (que no competidoras), para lograr hacer que la empresa lograse objetivos.

No, por mi experiencia, la competición entre trabajadores no la he podido visualizar con éxito, ni ha aportado sentido eficiente en casi ninguna de las empresas en las que la vi instaurada, pero incluso cuando la empresa ha puesto a competir a grupos, no solo ya a trabajadores, dentro de la compañía, tampoco surtió demasiado buen efecto, más allá de un corto plazo donde algunos de esos grupos conseguían ciertos logros, pero que prácticamente no aportaron nada en general. La competición solo le sienta bien a la empresa como ente completo y con relación a los competidores con los que lucha en los mercados, no entre los colectivos que alberga y que precisamente tienen como misión en la empresa, ganar esa guerra y para ello no han de competir entre ellos, sino luchar en el mismo sentido y de manera conjunta por el mismo objetivo. No se deben crear enemigos internos en la empresa y siempre que se compite se crean enemigos, que por otra parte lucharan por sus intereses y no por los de la empresa.

@rafacera

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