La digitalización determina estrategias y acciones en la empresa: Bienvenidos al digitalización-centrismo

En punto en el que nos encontramos a nivel socioeconómico, en el escenario en el que desarrollamos nuestros negocios, en el ambiente en el que nos desenvolvemos en el tejido empresarial, parece claro que ahora mismo lo que determina qué hacer y cómo hacerlo en nuestra empresa tiene un único origen y no es otro que …

Nos encontramos en un momento de tránsito para muchas organizaciones, me refiero a todas aquellas empresas que se encuentran en ese momento de transformar su organización digitalmente.  Son muchas las que se encuentran ante este reto, reto que por otro lado como ya he comentado en otras ocasiones, no es liviano, ni rápido, ni inocuo para todas las áreas de la empresa. Pues bien, una de las consecuencias más significativas de ese camino no es otra que esta digitalización es la que ahora determina las estrategias, acciones y muchas tomas de decisiones en la organización, casi todas.

Esto muestra que ese camino en el que están muchas organizaciones, como digo, no es simplemente una cuestión de tecnificar la empresa o de atiborrarla de software y aplicaciones informáticas, sino que a nivel estratégico, táctico y por supuesto a nivel operativo cambia, y que este cambio se produce de manera muy significativa en todos estos ámbitos. Por tanto, la transformación digital provoca la necesidad de articular y poner en marcha una funcionalidad distinta en la organización, afecta a la marca, a la producción, al servicio al cliente, a las ventas, a la administración, a todo, absolutamente a todo. Es por ello que empresas que han decidido hacer convivir modelos híbridos donde se relacionan estructuras analógicas con otras digitalizadas, no suelen generar muy buenos resultados. Estas deficiencias también se dan cuando el proceso de transformación digital se dilata más de lo previsto en la compañía.

La digitalización de la empresa no se puede dejar que se dé en la empresa de forma improvisada o de una manera poco o mal planificada y estructurada, sino que el proceso tiene que tener, como ya comentamos, un sentido, dotarla de una profesionalidad y por supuesto un ajuste personalizado a la empresa destino, así como un calendario (timing) adecuado que respete su implementación sin producir deterioro en el funcionamiento de la empresa.

Con todo esto, las empresas que poseen procesos de digitalización avanzados se están dando cuenta de que es la propia digitalización la que en la actualidad les determina las estrategias, acciones y objetivos a alcanzar, incluso les está realizando la selección de los clientes a los que atender y cómo hacerlo, en definitiva que se ha “adueñado de la empresa” y de los órganos de decisión, pues todas las tomas de decisiones se han de basar en los datos e informaciones que dicha digitalización aporta y utilizarla solo como un medio funcional, sería un gran error, se ha de convertir en el fin ideológico como cultura y en la herramienta necesaria para alcanzar la misión de la empresa.

Este adueñamiento de la digitalización de la operativa y estrategia en la empresa es la confirmación de lo que os afirmaba hace mucho tiempo, que no es otra cosa que saber que este cambio de cultura, que este tránsito, no solo implicaba otra forma de trabajar, sino que obligaba a la empresa replantearse todo, desde quién era, que hacía, como lo hacía, para quién lo hacía, e incluso que afectaría a los propios valores de la corporación. Por todo esto, no es de extrañar que ahora os diga que las estrategias y acciones que deciden los órganos directivos de las empresas vienen determinadas, condicionadas y/o fijadas por la propia digitalización. Esa es la principal consecuencia de la transición a la comentada digitalización y esto no necesariamente tiene por qué ser positivo o negativo para la empresa, dependerá de cómo lo encaje y explote cado organización.

La transformación digital no es una opción, insisto, es una obligación para todas las empresas, aquellas que decidan no realizar esta transición tendrán que abordar mercados menos competitivos pero mucho más “pequeños” por dimensión y demanda,  así como menos atractivos, con clientes muy definidos y probablemente mucho menos rentables, con esquemas de trabajo que se quedarán fuera de lo necesario para la satisfacción de dicho clientes, pero sobre todo, seguirán teniendo una mentalidad estratégica analógica que cada día se distanciará más de los que los mercados y la competitividad que estos les exigen por falta de respuestas de calidad. La digitalización de la empresa ha tomado el mando e impone sus condiciones, estrategias y acciones a realizar, para que la empresa sea competitiva. Los que sigan sin incorporar, sin iniciar o realizando de forma inapropiada esa transformación digital, están simplemente adelantando su declive empresarial.

Lo que marca las estrategias y acciones en la empresa en la actualidad es la transformación digital y en los casos en los que no lo hace, deberían los responsables de esas empresas estar muy preocupados, no solo por su futuro, sino por su presente más inmediato. Primero fue el producto, luego el cliente y ahora es la digitalización la que se ha convertido en el centro de todas la decisiones importantes en la empresa, bienvenidos al digitalización-centrismo

@rafacera

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