Lo que no puede ser, no puede ser y ademas es imposible…

¿Cuántas veces habéis presenciado como dos personas que representan o dirigen dos organizaciones diferentes cuando tienen que ponerse a trabajar por un fin común esto les resulta imposible? Es la consecuencia de los liderazgos excluyentes…

Los liderazgos excluyentes los defino como aquellos que son incapaces de trabajar por un fin común con éxito. Obviamente estos tipos de liderazgos no se dan de forma aisladas, o mejor dicho, no quiere decir que se producen en cualquier encuentro con otros líderes (no suele ser normal que cualquier líder presente de forma habitual un liderazgo excluyente, no podría ejercer ese liderazgo). Los liderazgos excluyentes se hacen patentes con determinados líderes, entre determinados líderes.
En España tenemos varios casos muy representativos de estos tipos de liderazgos, pero quizás el más actual, relevante o conocido por todos en estos días en España, es el fracaso de acuerdo entre Pedro Sanchez y Pablo Iglesias, para gobernar.

Es posible que muchos crean que simplemente la lectura de lo acontecido es una falta de acuerdo en las condiciones para poder gobernar entre esto dos líderes, eso entiendo que solo es el síntoma, la “enfermedad” o la causa por la que se da ese desacuerdo, o la imposibilidad de acuerdo, es simplemente que ambos líderes establecen un liderazgo excluyente ante el otro. Hablan (denuncian) estos líderes como casuística de la falta de acuerdo (fin común), de desconfianza entre ambos, hacen hincapié en la importancia de potenciar el control, de imponer determinadas condiciones inasumibles por la otra parte, de que se reconozcan determinados derechos por ambas partes, pero impuesto por una de ellas, es decir, existe una manifiesta animadversión entre ambos y todo ello son síntomas claros de lo que producen los liderazgos excluyentes. Es mas en un momento determinado Pedro Sanchez pidió que Pablo Iglesias se apartara de cualquier opción de gobernar (eso es una premisa de deseo de alejamiento), pero no es menos llamativo que ante la petición del presidente del gobierno en funciones de negociar directamente entre líderes, Pablo Iglesias sugirió que era mejor que negociaran otros, otra muestra definitiva que esos liderazgos no pueden coincidir para conseguir nada de forma conjunta.

Los liderazgos excluyentes ponen a prueba la veracidad todo lo que se dice y se escribe sobre los liderazgos en general y que se toma como cierto, ¿por qué?, pues porque esa exclusión que se produce entre personas, es difícilmente subsanable, no para llevarse bien de forma cordial o respetuosa, que esto puede ser perfectamente posible, sino para conseguir objetivos trabajando juntos, esto es imposible por muchas medias preventivas que se pongan como control para hacerlo posible, ya que tarde o temprano, la exclusión produce sus efectos y acaba con ese “equipo de trabajo” o con resultados desastrosos de este.

Por qué se producen o donde están las causas para que se den estos liderazgos excluyentes:

  • Diferencias personales en valores, comportamientos, formas de relacionarse, vocabulario, etc… diferencias personales innegociables
  • Visión del otro/a como peligro amenazante en cualquier sentido. Consideran una “bomba de relojería” a la otra parte, lo cual crea un nivel de ansiedad y miedo que hace que sea necesario revisar continuamente que no “explote”, y esto impide que se pueda avanzar en el trabajo conjunto
  • El liderazgo excluyente se puede forzar como impostado para enviar un mensaje a determinados colectivos (no creo que este sea el caso en el ejemplo que hemos visto), en política se ve muy claro para potenciar, sensibilizar o adquirir electorado
  • Se puede producir el liderazgo excluyente por que trabajar juntos, puede parecer o se puede proyectar la idea de que ambas partes pierden o puedan perder relevancia ante determinados colectivos, para ello la reacción es que no se produzca ese trabajo en equipo
  • Por qué una de las partes piense que la otra es un fagocitador de relevancia y liderazgo
  • Por que las formas de acometer el trabajo conjunto por una parte o por ambas, no son del agrado de ninguna de ellas
  • Cuando se piensa que una de las partes quiere quedarse con el liderazgo total que ambas partes representan, esto impide que se de pie a trabajar con éxito, pues habrá un vencedor y un vencido. Esto significa perder el estatus de líder en una de las partes para beneficio del otro/a
  • Cuando simplemente los líderes son personas incompatibles (por características de personalidad, forma de ser, formas de pensar, principios, etc…) para trabajar con un fin común
  • Causas ajenas a todos esto solo que se expresa, este liderazgo excluyente puede tener otra funcionalidad que no conviene anunciar, como generar un caos o situación límite para provocar otras reacciones (la historia nos ha dejado desgraciadamente muchos ejemplos de esto)

Creo, en mi humilde opinión, que efectivamente el caso de Pedro y Pablo es un ejemplo perfecto de liderazgo excluyente, para nada impostado y donde confluyen algunas de las causas explicadas previamente. En cuanto a mi opinión de cómo solucionar ese muro que puede imponer ese liderazgo excluyente, creo sinceramente que es muy difícil de superar, pues son personas, no robot, los que tiene que trabajar en forma de equipo, por lo que en todo caso sería recomendable centrarse en la tarea y el objetivo más que en el equipo, quizás podría funcionar intentar obviar a la otra parte, plantear un gran premio para las partes si se consiguen el objetivo, apartar a los líderes de la función de consecución del objetivo (esto será difícil pues cada uno intentará imponer sus condiciones y formas para el logro, esté o no en el equipo de trabajo)… bueno se puede intentar minimizar la exclusión de alguna de estas maneras, pero lo cierto y verdad es que ante esta situación, la posibilidad de que no lleguen a ninguna parte y que el conflicto y adversidades sean lo único que se vea de forma clara en ese trabajo conjunto, es lo más habitual. Esto se da en cualquier tipo de organización por lo que no es ajena a ninguna de ellas, pero lo peor es que muchas veces es inevitable que se produzca.

Ante la presencia de liderazgos excluyentes la mejor opción es sustituir a los líderes para la consecución de objetivos, donde estos no tengan ninguna influencia (ni directa ni indirectamente) en esos equipos de trabajos, negociaciones o intentos de acuerdos y algo fundamental que la experiencia anuncia, es que nunca se fuerce la obligatoriedad de trabajar de forma conjunta a esos líderes excluyentes, el único horizonte posible ante esto es el fracaso y suele acarrear altos costes, como decía el torero, “majestad, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, pues eso.

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