Los beneficios para los accionistas, las pérdidas para los ciudadanos

Es una frase muy habitual en el mundo empresarial. Muchas empresas (cuanto más grandes, más se da este fenómeno) mientras obtienen beneficios, tan solo se quejan de los múltiples obstáculos que les impiden obtener más, pero cuando aparecen las pérdidas (cuanto mayores más sean, más se da este fenómeno) piden ayuda al estado para salir de esa situación, eso es a lo que llamamos privatizar beneficios y socializar las perdidas, todo un fenómeno …

Como sabeis para mí la empresa es el ente más importante en cualquier economía, por lo que según le va a esta, nos irá en la economía. Los que me leéis también sabeis que defiendo en su gestión el BALANCE MANAGEMENT, que no es más que una dirección basada en el equilibrio de satisfacción de intereses entre colectivos que trabajan para la empresa. Por tanto, entiendo las empresas como elementos estratégicos, prioritario y determinante de una economía, son lo suficientemente importantes como para que toda la sociedad estuviera pendiente de cuidarlas, protegerlas y propiciarles competitividad para que sus resultados sean los más positivos posibles. Desgraciadamente no siempre es así, a veces por una inapropiada dirección o gestión de la misma, otras veces por un entorno que se vuelve hostil y que empobrece su actividad, otras veces por un poco de todo que casi siempre se resume en lo mismo, la empresa no es competitiva. Otras veces olvidamos que la constitución y puesta en marcha de una empresa lleva implícito un riesgo que contraen los propietarios, solo ellos.

En tiempos de bonanza económica, las empresas toman velocidad de crucero y sus beneficios en la mayoría de los casos van en aumento, con lo que sus accionistas (al igual que el resto de los colectivos, al menos así debería de ser), sufren de alegría y mueven, como siempre, sus inversiones allí donde las renten. Cuando aparecen épocas de crisis económicas, de pandemias como es la situación actual  o simplemente de mala gestión de la empresa, lo normal es que aparezcan las perdidas con facilidad en cualquier tipo de empresa, es el momento en que todos vuelven la cara hacia el estado (incluso lo más liberales que no desean la intervención del estado en nada referente a lo económico) con la esperanza de que este les eche una mano y ayude en subsanar esas pérdidas o al menos, ayuda para tener la esperanza de que sobreviva esa organización. Es el momento en que se piden ayudas económicas para que estas empresas no desaparezcan y con ello todo lo que esto supone, pérdida de empleo, deudas, impagados, etc.

Yo mantengo que el estado sí debe tener un papel relevante en esta situación, es decir, debe ayudar en la medida de lo posible en que ese impacto negativo sea el menor posible y limitar al máximo las negativas consecuencia. Tal es así que hemos visto en muchos sectores como el estado se ha remangado y ha ayudado a muchas empresas, sector bancario, sector industrial hace unos años, sector servicios durante la pandemia, en fin, en multitud de casos se han aportado ingentes cantidades de dinero a empresas de diferentes sectores para que siguieran adelante, y lo veo bien, sin embargo, creo que no se hace de la forma apropiada, ni para las empresas, ni para el estado …

Lo que no entiendo es como se articulan esas ayudas, es decir, si se hacen aportaciones económicas a empresas, por que en demasiados casos no se espera o se renuncia a recuperar dicha inversión, no entiendo por qué las ayudas las vive el estado en ocasiones no como inversiones, sino como simple gastos necesarios, pero sobre todo porque la ciudadanía lo ve como normal este sistema de rescate. ¿Ayudar? todo lo que se pueda, pero hay que articular un proceso que permita que ese dinero se recupere, cuando la empresa empiece a despegar, cuando se venda esa empresa, el dinero tiene que volver a su destino con intereses. Soy partidario de todo esto incluso en el caso de subvenciones a autónomos y pymes, ¿cómo que contemplamos las subvenciones a fondo perdido?, en ese el proceso de ayuda opino que el estado se tiene que comportar de hecho como un socio, que ha hecho una aportación, la que sea, por lo que inmediatamente se ha de instaurar sistemas de control allí dónde se haya dejado o aportado dinero público, con presencia en órganos rectores de la empresa, cuidando la inversión, con el objetivo de que la empresa salga adelante y que se recupere ese dinero, creo que esta es la única manera de que se pueda ayudar a más empresa en el futuro, generando un ciclo de inversión- control-recuperación-inversión. Cuando no sea posible esa recuperación hay que detallar porque es así y comunicarlo a los dueños del dinero, a la ciudanía que en realidad es el socio de la empresa ayudada. En muchos procesos de rescate se les falta el respeto a esta ciudadanía, realizando ayudas sin sentido económico ni social, sin posibilidad de recuperación y en demasiadas ocasiones muy opacas en su aprobación y seguimiento, ese no es (debe ser) el trabajo del estado, este tiene que ayudar en la medida en que esta se definan como necesaria y con objetivos económicos y sociales más allá de solo prestar el dinero, se debe a sus accionistas que no son otros que los ciudadanos.

Cuando una empresa por su mala gestión entra en mala situación el estado tiene que tener un rol de ayuda, según sea el caso en particular de esta empresa, pues igual esta ayuda no es pertinente, necesaria o apropiada para los intereses de la ciudadanía, pero si se decide arrimar el hombro, no se puede  actuar dejando el dinero o dando moratorias en los pagos sin más, debe articular el proceso de recuperación de esa ayuda en tiempo y forma, lo que no podemos es observar cómo empresas a las que se le han aportado importantes ayudas, cuando afortunadamente la situación cambia y  aparecen los beneficios, esto se siguen repartiendo entre los accionistas privados como si el estado no hubiese sido el accionista público más importante. Eso es empezar a deteriorar la economía con descapitalizaciones públicas, que como siempre recaen sobre la población su perjuicio, por lo que el estado tiene que garantizar que las ayudas se realizan para que se socialicen la mejora de la situación de la empresa, no para que solo los accionistas se vean beneficiados de una forma u otra. Vienen tiempos de generación de  fondos ayuda para la economía española, ojalá se tenga presente todo esto que comparto, pero sobre todo, se utilicen para mejorar la estructura económica de nuestro país, ojalá, nos olvidemos de atender en gran medida  “parches de ruedas pinchadas” que están demasiado deterioradas  y conseguíamos una verdadera revolución económica, que la necesitamos.

 

 

@rafacera

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