Ni sentido, sin sensibilidad con la experiencia

Es un hecho irreprochable, el mundo rico, el mundo desarrollado cada vez es más viejo, es decir cada vez cuenta con más personas mayores. Este fenómeno se atenúa en cierta manera con la emigración que recibimos de zonas menos afortunadas económica y socialmente, aun así, hay un problema de envejecimiento.

Este fenómeno provoca ciertos síntomas de relevancia a nivel social que podemos evaluar. Por un lado, sabemos que, de seguir esta progresión de envejecimiento social, tendremos que importar jóvenes, entonces la emigración pasará de ser un problema, a una posible solución. De igual manera sigue vigente la idea de juventud divino tesoro, quizás este aspecto haga más competitivo a zonas que ahora mismo no lo son, zonas donde su punto fuerte sean su potencial humano, la generalidad de jóvenes, puede convertirse en una virtud competitiva, pero sobre todo y es en lo que me gustaría centrarme, no entiendo las tendencias en las empresas en la actualidad en mundo desarrollados y en nuestro país en concreto (en otro países de este mismo mundo lo están gestionando este déficit de manera diferente y con grandes resultados).

Si cada vez hay una mayor bolsa de personas mayores, si cada vez la natalidad es menor, si el mercado local del mundo desarrollado está compuesto cada día más de personas de mayor edad… si ocurre todo esto, como se puede estar actuando o pensando así desde una gran cantidad de empresas:

  • La experiencia no se contrata, salvo para puestos muy concretos. Leía hace muy poco un estudio donde concluía que responsables de rrhh hacía más de año y medio que no contrataban a personas de más de 45 años, es más que no revisaban esos currículos
  • La experiencia se asocia con mayores costes, menor eficiencia y peor productividad
  • Se mantiene que la juventud es más barata
  • La juventud es mayor fuente de innovación que la experiencia
  • La juventud es más “manejable” que la experiencia desde la perspectiva de aceptar cosa por parte de la empresa o la dirección
  • La juventud está más motivada que la experiencia
  • Se contrata antes a un joven que a una persona con experiencia por muchas razones incluso cuando el cargo demanda esa experiencia

Todo este argumentario no se ajusta a la realidad. Escribía hace algún tiempo que prescindir de la experiencia era empezar de nuevo para la empresa. Sigo pensando lo mismo y no solo eso, sino que el transcurrir del tiempo me ha dado la razón en todo el argumentario que utilizaba en ese post. Siempre he mantenido que el equilibrio es el criterio que determina un management eficiente y de valor, en este caso no es menos cierto mi postulado, se ha de establecer un equilibrio entre experiencia y juventud en toda organización para alcanzar el índice óptimo de eficiencia, y en la actualidad y después de superar la crisis económica muchas organizaciones tienen importantes carencias de experiencia en muchos casos, en demasiados casos tal vez, para la salud de nuestra competitividad…

Veamos el mundo según la configuración que os anunciaba al principio, si la población es cada vez más mayor, si la ausencia de juventud en las sociedades desarrolladas cada son más acuciantes ¿qué sentido tiene renunciar a profesionales que forman parte del segmento mayoritario y/o emergente del mercado?, si el mundo donde está la riqueza cada vez es más viejo ¿cómo nos podemos permitir prescindir de trabajadores de cierta edad para atender a esa sociedad que seguro que la entenderá mejor que profesionales de otro perfil? ¿Cómo nos podemos permitir crear bolsas inactivas de experiencia y talento, con el bagaje de todos esos profesionales? ¿Cómo no aprendemos nada de otras sociedades muy antiguas, pero más sabias que las nuestra, donde a los mayores se les da mayor relevancia, simplemente porque han vivido más y han lidiado con situaciones complejas? ¿Cómo podemos caer en el error de creer que la digitalización es un ámbito solo para jóvenes y que son ellos los encargados de dirigir esa nueva sociedad? Y pensando en forma más crematística y pragmática me planteo con mucha preocupación ¿cómo podemos dejar sin trabajar a personas de ciertas edades con lo que eso supone de falta de cotización, falta de ingresos, para gente que serán los que primeros en necesitar las pensiones y los que más vulnerables serán a nivel social en poco tiempo? ¿Queremos crear en pocos años una bolsa de persona desatendidas socialmente?

Con todas estas preguntas, me planteo pues son preguntas retoricas, si realmente tiene sentido como estamos actuando desde todos los ámbitos socioeconómicos de nuestro país con las personas de cierta edad. Yo creo que no. Creo que se están implantado creencias erróneas, que no se está aprovechando la experiencia como fuente de competitividad y que no preocupa el futuro más inmediato (nada prometedor) de muchos/as, muchos/as miembros de nuestra sociedad, es por todo ello que creo que no tiene ningún sentido la gestión de experiencia que se está realizando desde las empresas, desde la legislación, desde todos los ámbitos que pueden y deben favorecer la aportación en positivo de esta población. No se está actuando con sentido para con la experiencia, ni con sensibilidad

@rafacera
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