Para ser competitivos debemos empezar por tener un horario laboral adecuado… | Rafael Cera

Para ser competitivos debemos empezar por tener un horario laboral adecuado…

Es motivo de muchas de las reivindicaciones a la hora de negociar convenios, es uno de los factores higiénicos más importantes para muchos profesionales ante la elección de diferentes ofertas profesionales. El horario laboral de una persona determina su calidad de vida, sus prioridades y por supuesto, su relación con su entorno. Marca su vida, su salud y su rendimiento…

Se supone que pasamos un tercio de nuestra vida adulta en el trabajo, dato que en España al menos no es real, pues dedican mucho más de 8 horas a sus trabajos. Si hablamos de profesionales libres y/o autónomos, el número de horas dedicadas al trabajo se disparan y el horario no sigue ningún patrón, ni lógica, salvo el que imponga las necesidades del trabajo. Por tanto, salvo colectivos muy normalizados, los horarios laborales en España son flexibles (en el peor sentido del término), poco predecibles, a veces injustos para el trabajador e incluso en demasiadas ocasiones impredecibles o difícilmente planificables. Con horarios laborales con estas características en gran número de empresa o de profesionales, no es de extrañar que la productividad sea baja, no se remuneren horas extras (muchísimas) o que el deterioro familiar y social que se refleja sea mayúsculo.

En España somos un país donde se sabe cuándo se entra a trabajar, pero que casi nunca se sabe cuándo se sale. Y esto casi siempre atiende a razones, según los responsables, vinculadas a las necesidades que presenta e impone el puesto. Sin embargo, creo que son otros los motivos por los cuales los horarios laborales no son los adecuados:

-          La empresa en España no es que no se planifique (aunque se debería hacer mas), es que no cree en la planificación y siempre se la deja en segundo término, con lo que se permite entrar con facilidad a la improvisación, opción casi siempre poco eficiente

-          No optimizamos los tiempos en los que estamos trabajando en cuanto a logros, objetivos, con lo que esa falta de optimización provoca tiempos perdidos que hay que recuperar para alcanzar lo que pretendemos

-          No se fijan objetivos a lograr, bien por desconocimiento, bien porque no interesa hacerlo o simplemente porque no se sabe cómo hacerlo adecuadamente, sin que se convierta en un problema mas

-          Se premia el tiempo empleado no el rendimiento del mismo. Estamos más preparados para contar que para analizar y valorar situaciones

-          En España, mayoritariamente, tenemos días largos que tiene relación directa con horarios extensos

-          Se tiene la estúpida creencia de que los buenos jefes son los que tienen más tiempo trabajando a los empleados, tanto es así que incluso es el propio jefe el que da ejemplo estando horas y horas en su puesto de trabajo (esto es una creencia que viene de muy antiguo, cuentan que ya Franco dejaba la luz de su despacho encendida para que la gente viese que seguía trabajando). Tras estudio de consecuencia de este comportamiento y política de mandato, se ve que esto trae como consecuencia una cuestión cuantitativa relevante de tiempo, pero poco interesante cualitativamente en cuanto a rendimiento

Las empresas siguen teniendo como KPI el número de horas trabajados en sus departamentos de rr.hh, lo cual puede ser una medida de control necesaria, pero se vuelve mucho más importante cuando se relaciona con lo que se consigue en ese número de horas empleadas, y según vemos, España es el de los países que más horas dedicamos al trabajo y con los ratios de productividad más bajo. Esto nos lo deberíamos hacer mirar por muchas cosas, entre otras, para no aplicar horarios laborales absolutamente inadecuados que no aportan nada bueno.

El tiempo es un recurso absolutamente prioritario en la vida y por tanto en el trabajo, pero es mucho más importante lo que se hace con él. En el ámbito profesional siempre he defendido que en puestos de trabajo se debería trabajar en la medida de lo posible (y es posible en más casos de los que creemos) por objetivos, por faenas, como se denominan en muchos sectores desde tiempos ancestrales. Pero podríamos aportar ciertas circunstancias que quizás ayudara a diseñar y poner en marcha horarios laborales más saludables:

-          Aumentar el respeto y el ejercicio de la planificación profesional en las empresas siendo consecuente con ella

-          Atribuir tareas y tiempos de consecución a los empleados y que se organicen su propio trabajo. Esta atribución debe responder a ratios lógicos, sensibles y rentables para la empresa, no solo esto último

-          Establecer nuevas formas de organización más flexibles, menos burocratizadas, mas emprendeuristas (fomentar perfiles profesionales más emprendedores)

-          Incluir y establecer como prioridad estratégica las nuevas tecnologías como medios necesarios para apoyar la labor del trabajador

-          Establecer políticas de rr.hh que busquen la eficiencia en vez del número aislado y cuantitativo y que se remunere por estos conceptos

-          Fomentar cultura de optimización del tiempo entre la plantilla y como política de la empresa. Premiar esto y castigar largos periodos de trabajo (esto se hace en muchos países con niveles de productividad que doblan al nuestro)

-          Deslocalización del puesto de trabajo, fórmulas de teletrabajo, trabajo telemático, lo importante no ha de ser desde donde se trabaja, sino lo que se consigue siempre en términos de eficiencia. Habrá empleo donde la deslocalización no es posible.

-          Tener en el empleado un socio imprescindible para los logros de la empresa

-          Tener en los logros de la empresa la finalidad de nuestro trabajo, por parte de todos/as

Sabemos que la curva de rendimiento en cualquier actividad se diluye en relación al tiempo empleado, así como, que el rendimiento máximo se alcanza en periodos intermedios de tiempo, por tanto, nos debemos ajustar a esta realidad en el puesto de trabajo.

La empresa no paga por el tiempo que trabajes sino por el rendimiento que le aportes (si esto no es una máxima en la organización, no tiene sentido nada de lo que estamos comentando), pues cuando no aportamos ese rendimiento, solo consumimos o incurrimos en costes para la empresa, por lo que la ratio de eficiencia cae, incluso hasta la posibilidad de que no sea rentable ese puesto de trabajo.

Los horarios laborales no son los adecuados (no hay ningún empleo donde se debería de emplear más de 8 hora de trabajo y si es así esto es síntoma de que se necesita más personal u otra forma de organización u otro profesional) y esto es una variable que reduce nuestra competitividad. Seguimos aplicando con excesiva frecuencia modelos antiguos de dirección de empresa donde se premia el número de horas empleadas, más que lo conseguido, o mejor dicho, la relación entre ambas variables. Estos horarios laborales inadecuados sin duda no son buenos para la empresa, pero tampoco para la vida social, familiar y cultural, así como la salud física y mental de los trabajadores, y sabemos que con empleados poco felices, solo podemos aspirar a empresas perdedoras.

@rafacera

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