¿Qué deben hacer las empresas ahora?

Estamos en un proceso de desescalada, tras una pandemia que se ha llevado miles de vidas, que ha creado una situación económica muy incómoda por no decir perjudicial y que ha dejado en nuestro imaginario como especie, que no somos invencibles. Con este nuevo escenario que se debe hacer, ahora la pregunta entre empresarios y emprendedores es ¿que debemos hacer en nuestras empresas?

Se habla de una “nueva realidad”, yo soy más de la opinión de que vivimos otra realidad, una realidad marcada por el miedo, por limitaciones que antes no teníamos, por nuevas formas de hacer las cosas que antes hacíamos, de pensar con otros criterios que antes no nos parecían adecuados, de no poder desplazarnos o acudir a mercados donde antes si podíamos, en definitiva llamar a esto “nueva realidad” es un eufemismo, ya que la realidad es otra totalmente diferente a la que vivíamos allá por el mes de febrero.
Ante un nuevo escenario parece lógico que una de las primeras afectadas en su funcionamiento son las empresas, todas las empresas, sin distinción. Tratar de acometer el futuro con las mismas estrategias y planteamientos que antes de la pandemia es poco menos que un suicidio organizativo. Este nuevo escenario requiere iniciar un camino diferente, para ello, tendrá que seguir una secuencia de actuaciones en la empresa para intentar tomar un nuevo rumbo que no suponga un alto ratio de riesgo para el fracaso. ¿Y ahora qué hacemos? Es la pregunta más frecuente entre responsables de empresas, pues en mi opinión deberían:

  • En primer lugar, ver exactamente en situación han quedado los clientes de la empresa. Nuestro target como se ha visto afectado por la pandemia en cuanto a nivel económico, nivel de demanda, hábitos, costumbres, en cuanto a número, en cuanto a accesibilidad para llegar a ellos. Esta información nos pondrá en modo de saber si podemos o debemos seguir atendiendo a esos clientes, o si debemos hacer cambios en el target en cuanto a perfil o en cuanto a forma de atenderlo
  • Creo igualmente es necesario repasar y redimensionar nuestra misión como empresa, nuestra visión de negocio y por supuesto si los valores que manteníamos ahora no llevaran a conseguir el éxito. Es muy posible que estos aspectos básicos y primordiales para el rumbo de una organización sea necesario readaptarlos para que sean eficientes en su función
  • Se impone una auditoria estratégica, es decir, asegurarnos de que el planteamiento estratégico que tenemos para conseguir los objetivos nos sigue siendo útil o debemos cambiar. Es muy posible que en la mayoría de las organizaciones se observe que vamos a necesitar otras estrategias para conseguir los objetivos y que tras ese cambio estratégico quizás se impongan cambios necesarios más profundos como remodelar los modelos de negocio. En muchos casos se verá como necesario diseñar un nuevo plan de negocios donde se recojan todo lo necesario para acometer el nuevo escenario. Esto deberá de incluir nuevos recursos que ahora no consideramos, nuevas perspectivas de negocio, incluso cambios tan profundos como nuevos clientes, nuevos canales de comercialización, nuevas KPIs de control, nuevas alianzas, abandonar ciertos mercados, etc. Esta revisión quizás nos obligue a un replanteamiento amplio y profundo, muy amplio y profundo de nuestra empresa como organización y como medio para conseguir los objetivos

Estos tres apartados me parecen que son esenciales para acometer “la nueva realidad” si deseamos atender al mercado y ser competitivos. Además de esenciales se imponen como urgentes.

Cuestiones como la digitalización, la automatización de procesos, el marketing profesionalizado, el acumular talento orientado, todo eso son cuestiones que antes se visualizaban como recomendables, en la nueva realidad, se establecen como básicos y obligatorios. Vean como ha afectado la pandemia a las organizaciones que disponían de estas herramientas y las que tenían carencias, nada que ver. Y no estamos exentos de nuevos confinamientos o de nuevas crisis. Esto es tan así que las empresas han acelerado en aspectos como la digitalización de forma drástica en poquísimo tiempo, ahora solo basta con que esa digitalización sea la adecuada y se convierta en cultura y no solo en herramienta. Cambió el cliente, la sociedad y el entorno, han de cambiar muchas cosas en la empresa para seguir siendo competitiva. Es la ley que define el funcionamiento eficiente de las empresas

¿Y ahora qué?, pues no queda otra que competir con nuevas reglas y con diferentes actuaciones y formas de entender el mercado, para aportarles soluciones. Vamos lo de siempre

@rafacera
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