Qué hacer ante un mal jefe | Rafael Cera

Qué hacer ante un mal jefe

La causa que más movilidad laboral provoca en ciertos niveles de la empresa, es una mala valoración por parte del empleado, del jefe que tiene. Es por cierto muy frecuente que la figura de autoridad que controla y sigue tu trabajo te parezca inadecuado, malo o impresentable. ¿Qué hacer cuando se tiene esta valoración del jefe?

Es muy frecuente entre los empleados, sea del nivel jerárquico que sea, un cierto descontento con el jefe que le ha tocado. De hecho, se confirma que es una las principales causas por la que el empleado cambia de empresa o de empleo o peor aún, esa valoración, causa muchas disfunciones laborales y personales en el propio empleado. Por tanto, es un problema de grandes dimensiones y de trascendencia para la empresa, la del jefe y para el empleado, pues todos ellos con esta valoración, se ven perjudicado de una forma u otra.

Parece difícil encontrar solución ante una situación en la que alguien siente que tiene un mal jefe, pero si no una solución, si se pueden minimizar los efectos de esta sensación que en algunos casos, si no se atajan, pueden llegar a hacer cambiar de empleo, alta rotación de empleados, broncas continuas, generar un mal clima laboral, provocar estrés, no lograr objetivos de la empresa, etc.

Es importante para conseguir que el efecto de esa valoración sea mínimo, primero valorar como afecta esa valoración, es decir, cuando siento que tengo un mal jefe, que efecto tiene en mí y en mi trabajo dicha valoración:

-          Es un mal jefe, pero no tiene una incidencia ni en mi ni en mi trabajo. La recomendación es como dicen los franceses laissez faire, es decir, dejar hacer, dejar pasar. Esa mala valoración que tiene el empleado del jefe no incide de manera significativa ni en la salud y comportamiento de este, ni en el rendimiento del trabajo, por tanto, solo es una sensación sin efecto. Dejar pasar y no comente esa valoración de forma pública, para que no tenga un efecto en el/la mal valorado/a, o un efecto contagio

 

-          Es un mal jefe y esto tiene una incidencia en mi trabajo. En esta situación depende mucho de la personalidad y hábitos que tenga el jefe, así como el propio empleado. Si es una persona comunicativa, accesible, convencible, es probable que la mejor manera de reconducir la situación sea hablando y consensuando con el/ella, cambios en los estilos de dirección, si es posible. En caso de que no sea este el caso o que sea un jefe inaccesible, cerrado, poco o mal comunicador, las posibilidades son menores, puesto que la comunicación no será suficiente o simplemente se presentará como ineficaz. Si se podría negociar o pactar cambios con permuta por rendimiento por parte del empleado. Si no se soluciona esta situación lo más probable es que pase al siguiente estadio que comentamos a continuación o a la desconexión total del empleado de su puesto de trabajo.

 

-          Es un mal jefe y esto tiene una incidencia en mí y en mi trabajo. Obviamente este es la situación más grave. Cuando se hace una mala valoración del jefe y no solo afecta a mi trabajo y rendimiento, sino que me provoca problemas comportamentales (discusiones, salidas de tono, reacciones inadecuadas, beber más de lo normal, fumar, problemas en casa, no desconectar etc.,) y problemas de causa psicológica (estrés, frustración, baja tolerancia a la frustración, disfunciones emocionales, problemas de relación con otras personas, apatía, depresión, etc.). Ante esta situación soy partidario de que el empleado busque soluciones en un especialista fuera del entorno del trabajo, para intentar controlar y/o subsanar todas esas disfunciones, para posteriormente o de forma paralela hacer ver al jefe que esos problemas son provocados por él/ella o por su forma de dirigir, para intentar reconducir ciertos aspectos. Si esto no funciona, lo mejor que se puede hacer es intentar cambiar de empleo, de actividad, de departamento, simplemente huir de esa relación con el jefe que está provocando los problemas. La salud está ante que todo, el enfrentamiento directo, el dejar de hacer o hacer mal, se volverá en contra del empleado.

Tanto para esta situación, como las anteriores, una variable que no he querido considerar por razones de espacio, pero que es absolutamente importante y que incide en la posible solución del problema, es el estatus (jerarquía, experiencia, dependencia la organización de él/ella, talento, antigüedad, etc…)  que posea el empleado, así como su capacidad para aceptar y gestionar la mala valoración que posee sobre el jefe. Con estas nuevas variables se multiplican las posibilidades o no de solución.

Son las tres situaciones más frecuentes que nos podemos encontrar en una mala relación entre empleado y jefe, aunque tenemos que tener en cuenta que una mala valoración al fin y al cabo no deja de ser una percepción subjetiva en principio sobre alguien, y esta puede ser corroborada o no, por el resto de compañeros. Como valoración puede ocurrir que esta no esté fundamentada o no se ajuste a la realidad, es entonces el jefe el que tiene que tratar de hacer cambiar esa valoración si quiere retomar el buen camino del empleado, pues el problema está en el empleado y como lo ve. Existe aquello que creemos que existe, por tanto, de todas maneras, cuando pensamos o valoramos mal a nuestro jefe como incompetente, autoritario en el mal sentido de la palabra, descuidado, humillador, malhumorado, sancionador, etc. el problema se presenta y suele ubicarse en una de esas tres situaciones, eso que te propongo creo es lo que se debe hacer para que el impacto sobre el empleado y su puesto de trabajo, sea el menor posible

 

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