Quiere saber el valor de un directivo… | Rafael Cera

Quiere saber el valor de un directivo…

Los directivos son profesionales cualificados que tienen un valor en el mercado laboral. ¿Cuál es o cómo medimos ese valor?

Los directivos de empresas, o de organizaciones en general, son un colectivo estratégico que definen en muchos casos el nivel de competitividad de sus compañías. Al igual que cualquier profesional que se incluye en el mercado laboral, en el que el juego siempre se basa en oferta y demanda, estos profesionales son requeridos por las empresas según el perfil que presente dicho directivo y las necesidades de la organización, según esta relación se aplica el valor que el directivo posee para la empresa y viceversa.

No hace mucho leía, con cierto asombro he de reconocer, que el gran reto del nuevo directivo era la reputación. E insisto con asombro, por la razón de que se indique que es una buena reputación lo que desea conseguir el directivo actual. ¿Pero no fue ese criterio el que siempre otorgó valor a estos mismos profesionales?

Siempre he defendido que un directivo vale lo que su reputación dice que vale y ese es el valor que se le concede como profesional. En esto probablemente estaremos de acuerdo, la cuestión es ¿que define o que aspectos son los que determinan la reputación a los directivos?

Son muy diferentes los factores que determinan esa reputación, desde la eficiencia, la autoridad, el liderazgo, la estrategia, su eficacia, sus acciones de networker, etc… todo ello provoca que esa reputación ponga etiquetas al directivo. Estas etiquetas nos son necesarias para entender y simplificar nuestra realidad. Son esos factores predominantes los que nos llevan a adjudicarle reputación a alguien de forma genérica. Por supuesto, después la realidad te enseña que todos/as somos mucho más y más complejos, que aquello con lo que nos etiquetan, pero en la reputación entre directivos se da mucho este gesto de etiquetar para definirlo.

Fue con ese artículo que os comento lo que me hizo pensar sobre que efectivamente, alguien vale lo que su reputación indica, pero obviamente, eso no garantiza ser un medidor objetivo que permita comparar directivos entre sí. Me refiero que cada organización busca determinadas competencias, actitudes, capacidades en un directivo, por lo que se dan casos (muchos, demasiados) en que ciertas reputaciones demandadas conllevan, ciertos rasgos no vinculados con lo que se entiende como socialmente conveniente, como agresividad, poca ética, malas artes, etc… En estos casos cuando se buscan profesionales con este perfil, aparece la paradoja en la que la empresa entiende para estos casos como buena reputación, conlleva competencias, rasgos y formas de actuar cuando menos discutibles. Es por ello por lo que intento transmitiros que sí, que un directivo vale lo que su reputación dice que vale, pero que esto no es óbice para pensar que dicha reputación alberga criterios o capacidades catalogables de elogiables, solo que son los que la empresa entiende como adecuados para lo que pretende conseguir.

La reputación que se otorga a un directivo también contiene un aspecto que considero inadecuado y este no es otro que el directivo tiene que para tener reputación, ha de tener experiencia en eso que se encomienda. Esto lo considero injusto, ya que de alguna manera se cierra la puerta a hacer acceder a potenciales talentos directivos, a puestos donde podrían dar grandes resultados. Hay perfiles directivos que aún no ejercen y que si les da la oportunidad ven la problemática y actuaran de forma diferente y más competitiva que directivos encorsetados. De igual manera otra consideración que debemos pensar es que la reputación es un aspecto que adjudica alguien ajeno al directivo, por lo cual el directivo no vale lo que dice que vale, sino lo que dicen otros que vale. Esto supone y conocemos casos, de profesionales que se han vendido bien generando buenas reputaciones un poco infladas o huecas, mientras que otros grandes directivos que, con hechos confirmados de éxito y cualidades mucho más relevantes, quizás por su incapacidad para “venderse”, se ven relegados a menos o peores opciones oportunidades profesionales.

Señor/a directiva, usted vale lo que su reputación estipula. Esto en ocasiones es injusto, pues su reputación debería ser más alta por lo conseguido y/o por sus cualidades, competencias, etc… y no lo es, pero la ley del mercado de oferta y demanda es lo que establece. Lo que más preocupa es que esa reputación no necesariamente tiene que albergar buenas competencias y cualidades, solo tiene que venir determinada por lo que es capaz de hacer y de conseguir ese directivo, y eso es muy peligroso para la empresa. El valor se concede, no se tiene. Dime que reputación tienes y te diré lo que vales

@rafacera

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