Sectores que tienen un problema cuando paro y disponibilidad de mano de obra no se justifican

La conocida ley de la oferta y la demanda, una veces beneficia a unos y otras perjudica a otros. Cuando el nivel de paro es muy alto o cuando hay muy pocos perfiles disponibles de un determinado tipo de puestos, siempre se dan lagunas y desequilibrios laborales que suponen carencias que impiden la competitividad de los sectores en general y de las empresas particular. Cuando la oferta y la demanda esta desequilibrada en el plano laboral, las empresas y los trabajadores tienen problemas.

Comentaba hace pocos días un empresario mallorquín del sector de la hostelería que ya no eran las empresas de este sector en Mallorca las que elegían a los trabajadores, sino que eran los trabajadores los que decidían en que empresas querían trabajar. Y como la ley de oferta y demanda impone, cuando hay mucha demanda de algo y poca oferta para satisfacerla, pues esta impone sus condiciones. En Mallorca son los trabajadores, según este empresario, los que deciden en que hotel, en que restaurante o en que bar trabajar, pues hay escasez de mano de obra para estos negocios. Esto tendrá incidencia directa en este sector, ya que si hay mano de obra escasa en número, también será escasa en profesionalidad, por lo que el sector se verá afectado por incidencias en cuanto a deficientes servicios, bajo nivel de calidad y nula capacidad de respuestas adecuadas para el cliente. Este escenario laboral tendrá un trascendencia nociva para el sector así como para la zona geográfica y su actividad económica, por lo que habrá de replantearse muchas cosas.

Sin embargo esta situación que puede parecer un caso atípico y localizado en un sector y zona geográfica no es tan así, de hecho preveo que será cada vez más común en diversos sectores y en nuestro país. Ahora mismo existe una carencia de mano de obra en los vértices de la imaginaria pirámide de empleos en España. Tanto en los niveles donde se requieren un nivel nulo de requisitos para ejercerlo, como en el vértice opuesto de los puestos que demandan grandes niveles de preparación, formación y experiencia para ejercerlos con solvencia. Mientras que es en los estratos medios de esta pirámide laboral de empleos, donde cada vez se ceba más el paro y donde existe una competencia feroz por trabajar y menos problemas por contratar. Si además a todo esto incluimos la imposición de una cultura digital en las empresas, el bajo deseo de contratación de perfiles de más de 45 años, así como pasa en muchas empresas, que tratan de buscar la competitividad en la reducción de costes laborales (ofreciendo peores condiciones económicas para trabajadores en sectores o empresas que disponen de muchas mando de obra disponible), todo esto hará que cada vez haya menos posibilidades de contratar personal adecuado para las necesidades de la empresa, una veces por edad, otras por falta de personas, otras porque no hacen atractivo el puesto de trabajo para el empleado y este buscará otras opciones.

El mercado de empleo español es muy asimétrico en  el sentido de desequilibro entre la oferta existente y la demanda que se realiza, es por lo que los vértices se están quedando sin mano de obra (o deseo de acudir a esos empleos)  y en el resto de estratos no se está valorando el valor de la gestión del talento, la experiencia, la conciliación, las necesidades básicas del trabajador, la apuesta por la continua innovación por lo que en muchos casos los procesos de selección suelen tener índices bajos de éxito porque se consiguen candidatos inapropiados (por perfil o condiciones del empleo) o se ofrecen puestos poco motivadores.

Mi experiencia con empresas me muestra que aquellas que están tomándose muy en serio lo que supone el trabajador/a para la empresa y que apuesta por la felicidad de este a través de su bienestar laboral, suele obtener como resultado bajo niveles de rotación de personal (la rotación se suele dar por las bajas que suponen trabajadores inadecuados y altas de nuevos contratados), altos niveles de adquisición de talento y retención de este, mejores niveles de innovación, pero sobre todo, ganan competitividad año a año. Siempre he mantenido que el empleado de una empresa es la principal causa del nivel de su competitividad.

En EEUU ya se está dando este fenómeno de escasez de mano de obra para empleos nocivos (malas condiciones laborales, bajos sueldos, nula conciliación, jefes inaguantables, etc.), por lo que no es de extrañar que con ese proceso de globalización que vivimos y por ende nos afecta a todos, pues que en España esté pasando un poco lo mismo, ya que si además el trabajador  puede disponer de ciertas ayudas sociales-económicas y con la coyuntura actual, se prevé que esa falta de mano de obra en muchos sectores irá in crescendo, por lo que los pilares del modelo económico nacional hará aguas por muchos más sitios de los que los hace ahora mismo. El escenario descrito no se da solo en la hostelería, sino que sectores como el campo, la geriatría, la limpieza, y muchos otros que están recorriendo pasos parecidos a estos, van a ir padeciendo y que en no demasiado tiempo tendrán problemas para abastecerse de personal y no digo ya de personal cualificado para un desempeño profesional y de valor.

La ley de la oferta y la demanda otorga el poder a según que colectivos según la situación que se viva, cuando hay mucha demanda de mano de obra, la oferta laboral o se hace muy atractiva o la demanda no se cubre o se cubrirá con recursos de bajo valor. España va por este camino en muchos sectores y en muchos estratos de empleo, donde ya o muy pronto “los pájaros apuntan a las escopetas” y estas tienen miedo no solo de perder su poder sino de salir muy perjudicadas en su actividad.

@rafacera

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