¿Tiene alguien imprescindible en su empresa?, pues ya está tardando

Que nadie en esta vida es imprescindible es una absoluta verdad. En el mundo empresarial suele ser bastante habitual la figura del imprescindible, ese profesional sin el que, según piensa la dirección u otros estamentos de la empresa, no es posible obtener los resultados que hasta ahora se han logrado. La persona clave para el funcionamiento de la organización, departamento, grupo, etc..

Como sabéis siempre he defendido que el talento ha de ser condición sine qua non para empresas que pretendan ser competitivas, talento orientado, eso sí;  es decir aquel talento que se pone a disposición de las necesidades de la empresa y de sus retos. El/la imprescindible suele una persona que por sus habilidades, competencias y/o  características, tiene un encaje en la organización que permite y produce buenos resultados. Es la persona sin la cual la empresa queda huérfana de todo intento de triunfar y casi “ciega”. Demasiado peso e importancia para una solo persona, demasiado riesgo asumido por la organización , nos os parece, la presencia de esta figura?.

Esta peculiaridad o valor que se le concede a un profesional, en ocasiones, es aportada por la propia dirección, en otras por los propios compañeros/as y en la mayoría de ocasiones por las propias necesidades de la organización. Es indiferente la procedencia de la atribución y etiqueta de imprescindible, lo que si suele darse en un  número demasiado habitual de casos son los siguientes síntomas, cuando detectamos uno de estos profesionales:

  • El imprescindible alcanza niveles de poder, de decisión y de autoridad que la organización formalmente no le ha concedido en la mayoría de ocasiones
  • Esto se convierte en un poder informal que podrá con el formalmente establecido, con lo que las inconsistencias funcionales dentro de la organización son abundantes
  • Se pasa de un sentido organizacional de cómo deben funcionar las cosas, a un sentido individual y personal de esto mismo
  • Se adquiere un sentido de dependencia muy nocivo para la empresa con respecto a la figura del imprescindible
  • Los criterios de autoridad se alteran y se confunden
  • Al imprescindible incluso se le atribuyen ciertos privilegios que discrimina y rompe la armonía entre trabajadores
  • Tiene el imprescindible otorgado ciertos poderes más allá de donde realmente es bueno o competente personal y profesionalmente
  • Es un elemento importante para la empresa, el imprescindible,  pero con un alto riesgo de conflictos para cualquier organización
  • El imprescindible puede chantajear a la empresa por la posición relevante que posee y su fuerza de negociación ante cualquier otra persona en la empresa
  • El imprescindible puede la persona que eche abajo todas las pretensiones de la compañía a la hora de instaurar políticas en cualquier ámbito o departamento de la empresa
  • El imprescindible manipula a la organización según sus intereses
  • Cuando este reconoce su poder, el nivel de manipulación aumenta
  • Asume un poder informal que supera al determinado orgánicamente
  • Todo depende, lógicamente, también de los valores, personalidad y forma de ser del imprescindible , pero cuando se reconoce poseer ese poder que comentamos, siempre tratará de sacar beneficio en el sentido propio o de la empresa, esto menos probable

Todos ellos síntomas que pueden acabar con la propia organización. Lógicamente en todo está la condición de persona que sea el imprescindible como comentamos, si es una persona problemática, si es una persona comprometida con el proyecto, si utiliza de forma adecuada para la empresa su talento o no. De todas las maneras una cosa que queda clara es que el nivel de riesgo y dependencia que provoca el imprescindible hace pensar que es convertir reducir tanto ese riesgo, como esa dependencia.

Es por todo ello que la empresa inteligente siempre tiene previsto un repuesto (una persona) que pueda sustituir en cualquier momento a ese profesional que es imprescindible, ante comportamientos, actuaciones o decisiones anómalas de este que puedan perjudicar a la empresa. De igual manera que los procedimientos de gestión, dirección y de trabajo a implementar en dicha organización, tratan de que no se produzca esa figura, que en un momento concreto puede ser muy interesante para la empresa por lo que es capaz de conseguir, pero con casi toda seguridad a medio plazo se convertirá en un verdadero problema para la empresa.

Para concluir decir que en ocasiones, será inevitable que aparezca la figura de un imprescindible, no le tema a eso pues  no es lo negativo, sino que lo que puede suponer. Lo que si habrá de hacer desde ese mismo momento es empezar a preparar su recambio, de no ser así tendrá un problema que aumentara por cada día que decida no iniciar un proceso de recambio. El talento en la empresa tiene que verterse en beneficio de los objetivos de la empresa, no solo para las aspiraciones personales de nadie, por lo que no cometa el error de dejar su empresa en manos de una persona, por muy imprescindible que le parezca o sea.

 

@rafacera

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